Las Salinas de Fuencaliente, con más de medio siglo de actividad, representan un ejemplo de resistencia y adaptación en Canarias. Situadas en La Palma, han superado la erupción del Teneguía en 1971 y la reciente de Cumbre Vieja en 2021, continuando su producción artesanal y sostenible de sal marina dirigida a mercados locales e internacionales.
Modernización y diversificación con apoyo institucional
La tercera generación familiar ha impulsado un proceso de modernización integral, que incluye la actualización de la imagen corporativa y el desarrollo de aplicaciones digitales para mejorar la experiencia de sus visitantes. Además, han creado un catálogo de sales gourmet con sabores como vino, limón, pimienta, mojo rojo y verde, o almogrote, que se distribuyen tanto en Canarias como en el extranjero.
Desde 2013, complementan su actividad con el restaurante temático ‘El Jardín de la Sal’, que combina gastronomía, cultura y turismo experiencial. También han invertido en infraestructuras, maquinaria y procesos de envasado bajo criterios de eficiencia energética y sostenibilidad.
Este avance ha contado con el apoyo decisivo de la Agencia de Desarrollo Económico de La Palma (ADER La Palma) a través de la Red CIDE, una iniciativa del Gobierno de Canarias que fomenta proyectos de innovación y desarrollo empresarial. Según Andrés Hernández, propietario de la empresa: “Nos han orientado en la búsqueda de financiación y guiado en la puesta en marcha de proyectos innovadores, desde la construcción del restaurante temático hasta la digitalización y la mejora de la eficiencia energética”.
Innovación con raíces en el territorio
La firma trabaja también en la valorización de su producto más valorado, la Flor de Sal, explorando nuevas combinaciones de sabores y aromas con materias primas locales y técnicas innovadoras como la liofilización. Además, estudia proyectos relacionados con el turismo de salud y belleza para seguir diversificando y aportando valor al medio rural palmero.
Con este modelo, Salinas de Fuencaliente demuestra que la tradición y la innovación pueden coexistir para fortalecer un oficio artesanal y hacerlo viable para futuras generaciones. Hernández recalca: “Que no tengan miedo a innovar, incluso en negocios tradicionales. Con apoyos como la Red CIDE es posible transformar un oficio de siempre en una propuesta moderna y sostenible. Innovar no es perder la esencia, sino fortalecerla y hacerla viable para las nuevas generaciones”.
La Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias cuenta con centros CIDE distribuidos por las islas. Estos centros, gestionados por el Instituto Tecnológico de Canarias, ofrecen asesoramiento especializado en proyectos de I+D+i para apoyar a empresas en su entorno.
Más información sobre este caso de éxito puede consultarse en la web de Red CIDE.







