El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife cerró este lunes un ciclo de formación cultural que ha convertido este emblemático espacio patrimonial en un punto de encuentro entre universidad, investigación y creación cultural. Durante varias semanas, las microcredenciales desarrolladas conjuntamente por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, la Universidad de La Laguna y el Instituto Canario de Desarrollo Cultural congregaron a profesionales, investigadores y creadores para abordar nuevas formas de entender la cultura, el patrimonio y la innovación territorial.
Un programa académico con enfoque interdisciplinar
El ciclo formativo integró las microcredenciales “Gestión cultural, ecologías patrimoniales y modelos sistémicos avanzados en territorios insulares”, “Neuroestética aplicada, percepción multisensorial y diseño de experiencias culturales” y “Movilidad cultural, adaptación territorial y modelos integradores para el diseño de experiencias culturales”. Así, se consolidó una propuesta académica innovadora orientada a los desafíos actuales del sector cultural.
El alcalde de Santa Cruz de Tenerife destacó que “este proyecto demuestra que el patrimonio puede convertirse en una herramienta activa de conocimiento, innovación y construcción de ciudadanía. El Templo Masónico preserva memoria y se consolida como un espacio útil para pensar la cultura contemporánea y proyectar a Santa Cruz como una ciudad conectada con los nuevos modelos culturales europeos”.
Por su parte, Santiago Díaz Mejías, concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, subrayó que estas microcredenciales “han permitido activar el Templo Masónico desde una perspectiva completamente contemporánea, vinculando patrimonio, investigación y creación actual en un mismo espacio” y señaló que “seguiremos impulsando proyectos donde la cultura no se limite a conservar el pasado, sino que también genere pensamiento crítico, innovación y nuevas formas de relación con la ciudadanía”.
Temáticas tratadas y especialistas participantes
Durante las sesiones desarrolladas en el Templo Masónico se abordaron cuestiones relacionadas con el patrimonio material e inmaterial, sostenibilidad cultural, gobernanza y políticas culturales, mediación institucional e innovación territorial. Además, se trabajó la percepción estética, la neurociencia aplicada, el cuerpo y la experiencia artística, así como la diplomacia cultural y la circulación internacional del arte.
En la microcredencial de Gestión Cultural se profundizó en las relaciones entre patrimonio, territorio e identidad desde un enfoque interdisciplinar. Destacó la intervención de Eduardo Mesa Hernández, Inspector General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, quien abrió un espacio de reflexión sobre la conservación y activación contemporánea del patrimonio en el contexto insular.
Por otro lado, la microcredencial de Neuroestética centró su enfoque en la percepción, emoción estética y experiencia cultural, con aportaciones de la neurociencia y las artes vivas. Participaron expertos como Antoni Gamundí, investigador de la Universitat de les Illes Balears, la creadora y bailarina Laura La Caleta y el neurocientífico Fernando Giráldez, quienes exploraron la interrelación entre cuerpo, percepción y experiencia artística contemporánea.
Cierre del ciclo y compromiso institucional
El ciclo concluyó con una sesión dedicada a la diplomacia cultural y circulación internacional del arte, impartida por el diplomático cultural Carlos Cippelletti y la periodista Raquel Toste, acentuando el carácter interdisciplinar del programa.
Las profesoras e investigadoras de la Universidad de La Laguna Almudena González Brito y Nuria Segovia Martín dirigieron y coordinaron el programa, que reunió a especialistas del ámbito académico, institucional y profesional para consolidar un espacio de aprendizaje y reflexión en sintonía con las dinámicas del sector cultural contemporáneo.
Con la finalización de este ciclo, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Organismo Autónomo de Cultura (OAC) reafirman su compromiso con una cultura entendida como motor de transformación social, cohesión territorial y desarrollo en Canarias, situando al Templo Masónico como un espacio estratégico para la formación, la investigación y la innovación cultural en las islas.





