El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha concluido el 14 de agosto la celebración de las Escuelas de Verano 2026, un programa que ha permitido atender a más de 900 menores distribuidos en 11 centros educativos de los cinco distritos del municipio durante los meses de julio y agosto. Esta iniciativa ha combinado un espacio formativo y de ocio adaptado a distintas edades y diseñado para favorecer la conciliación familiar en las vacaciones escolares.
Un programa para conciliar y fomentar valores entre los menores
La propuesta, impulsada por el área de Educación y Juventud, ha ofrecido a las familias una alternativa para compatibilizar trabajo y cuidado de los hijos, al tiempo que los menores disfrutaban de un entorno donde aprender y convivir. El alcalde José Manuel Bermúdez destacó que “las Escuelas de Verano son una herramienta fundamental para facilitar la conciliación de las familias durante los meses de verano, pero también para garantizar que nuestros niños y niñas disfruten de un periodo vacacional en el que puedan seguir aprendiendo, relacionándose y participando en actividades enriquecedoras”.
La concejala de Educación, Charín González, valoró positivamente la edición 2026 señalando que “hemos querido que las Escuelas de Verano fueran mucho más que un recurso de conciliación, incorporando propuestas que trabajaran valores como la convivencia, la igualdad, la corresponsabilidad y los hábitos saludables”.
Taller Corresponsable y cierre en colaboración con la ULL
Entre las actividades destacadas estuvo el taller Corresponsable ‘El campeonato final’, desarrollado en colaboración con la Universidad de La Laguna (ULL). La iniciativa, iniciada el 10 de agosto en el CEIP Las Delicias, continuó el 12 de agosto en el CEIP Tincer y finalizó el 13 de agosto en el CEIP La Salud. Este taller invita a los menores a reflexionar sobre el reparto de las tareas y responsabilidades cotidianas, abordando temas como la carga mental, la renegociación de actividades y la superación de estereotipos vinculados a la organización y el cuidado.
Los participantes realizaron dinámicas que concluyeron con la adopción de compromisos concretos que pretenden trasladarse a su día a día tanto en el ámbito educativo como familiar, reforzando el factor educativo del programa durante su última semana.
Agenda variada con ocio, cultura y aprendizaje
Durante los dos meses, las Escuelas de Verano elaboraron una programación amplia y diversa, combinando actividades manuales, deportivas, musicales, artísticas, y de apoyo escolar e inglés. Cada semana giró en torno a una temática que unificaba las actividades, abarcando contenidos relacionados con el cine, teatro, naturaleza, música, cultura y deporte.
Entre las jornadas especiales se celebraron la fiesta del agua con piscinas y colchonetas, la fiesta de la espuma y sesiones de pintacaras, que facilitaron momentos de convivencia y diversión para los participantes.
Colaboración con fuerzas de seguridad y servicios complementarios
Un aspecto relevante fue la visita de agentes de la Policía Nacional y la Policía Local acompañados por la Unidad Canina. Los niños y niñas entre 9 y 12 años pudieron informarse sobre los riesgos del uso de internet y nuevas tecnologías, mientras que los más pequeños conocieron en detalle los recursos y equipos policiales. Esta actividad sirvió para trabajar valores como el respeto y la confianza en los servicios públicos.
El programa incorporó servicios adicionales como acogida temprana, permanencia tardía y desayuno adaptado, ampliando las facilidades para la conciliación de las familias durante las vacaciones escolares.
La organización contó con el respaldo y patrocinio de Fundación “la Caixa”, Cajasiete y Emmasa, cuyos apoyos contribuyeron a enriquecer la programación y ampliar las opciones ofertadas a las familias del municipio.




