El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a través del área de Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, aprobó esta mañana de forma provisional en Junta de Gobierno el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad (PIVB). Este documento estratégico definirá el modelo urbano de la ciudad durante la próxima década, con el objetivo de reforzar la presencia de la naturaleza en el entorno urbano y mejorar así la calidad de vida de sus habitantes.
El plan será sometido a exposición pública durante un mes antes de su aprobación definitiva en el Pleno municipal. Constituye una hoja de ruta integral para transformar Santa Cruz en un entorno más saludable, equitativo y resiliente, mediante soluciones basadas en la naturaleza, la mejora de la biodiversidad urbana y la adecuada adaptación al cambio climático.
Estrategias para reforzar la naturaleza y la biodiversidad urbana
El PIVB parte de un exhaustivo diagnóstico del patrimonio natural del municipio y propone una planificación global que incluye estrategias y acciones concretas sobre zonas verdes, arbolado, biodiversidad y conectividad ecológica. Entre sus objetivos principales destacan la mejora del estado ecológico de la ciudad, el incremento de la biodiversidad, la creación de espacios urbanos más habitables y la promoción de la salud ciudadana.
El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, aseguró que “este plan supone un paso decisivo en la transformación de Santa Cruz hacia un modelo de ciudad más sostenible y preparado para los retos del futuro. Apostamos por una ciudad más verde, más saludable y más justa, donde la naturaleza forme parte del día a día de las personas”.
Asimismo, Bermúdez resaltó que “no se trata solo de aumentar las zonas verdes, sino de conectar la ciudad, mejorar su biodiversidad y aprovechar los beneficios que la naturaleza aporta a la salud, al bienestar y a la economía local”.
Un plan estructurado en metas, objetivos y acciones concretas
La estrategia está diseñada a diez años, e incluye 10 metas, 27 objetivos estratégicos, 65 líneas de actuación y 125 acciones concretas para guiar la transformación urbana. Entre los ejes principales se encuentra el fortalecimiento de la infraestructura verde mediante la creación de una red de conectores ecológicos que integre ejes urbanos, secundarios y naturales, como los barrancos, para favorecer la continuidad ecológica del municipio.
El documento también contempla la restauración de hábitats y espacios degradados para recuperar su valor ecológico y paisajístico, así como la conservación y mejora de la biodiversidad urbana mediante la actualización de inventarios, el control de especies invasoras y el fomento de flora y fauna autóctona.
El desarrollo de un bosque urbano resiliente frente al cambio climático es otro pilar del plan, incorporando especies adaptadas, mejoras en la calidad del suelo y una gestión eficiente del agua. Además, se prevén espacios que fomenten la actividad física y la salud, incluyendo jardines terapéuticos y zonas de sombra.
Intervenciones para transformar el paisaje urbano
Entre las actuaciones más destacadas se sitúan la naturalización y peatonalización de la Rambla de Santa Cruz, así como la transformación de la autovía TF-11 (Santa Cruz–San Andrés) en un corredor verde que mejore la conexión ecológica y el acceso al litoral. También se plantea la renaturalización de vías para crear espacios más accesibles y orientados al peatón.
El plan apuesta por la creación de jardines terapéuticos, orientados a favorecer la salud física y mental mediante el contacto con la naturaleza. Igualmente, se definirá una red jerarquizada de corredores verdes para conectar parques, plazas y espacios naturales, mejorando la continuidad ecológica urbana.
Otras iniciativas incluyen la recuperación de solares y espacios degradados para convertirlos en zonas verdes, el desarrollo de cubiertas y fachadas verdes en edificios y la ampliación de huertos urbanos, lo que contribuirá tanto a la sostenibilidad ambiental como a la cohesión social.
Modelo alineado con Europa y la Agenda 2030
El plan se alinea con estrategias europeas e internacionales en materia ambiental, como la Estrategia de Infraestructura Verde de la Unión Europea, la Agenda 2030 y la normativa estatal en biodiversidad, situando a Santa Cruz a la vanguardia de las políticas urbanas sostenibles.
Entre las medidas destacan la mejora de la conectividad entre espacios verdes, el aumento de la cobertura arbórea, el fomento de soluciones naturales para la gestión del agua y la potenciación de la implicación ciudadana.
El municipio cuenta actualmente con alrededor de 23 m² de zona verde por habitante, superando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y gestiona aproximadamente 484 hectáreas de parques públicos. La media es de dos habitantes por árbol, también por encima de lo recomendado, y la cobertura arbórea oscila entre el 18,6% y el 19,1%, registro que ya se cumple en zonas como Anaga.
Además, el 90% de la población vive a menos de 300 metros de un espacio verde, cumpliendo uno de los tres criterios establecidos en la regla 3-30-300 del investigador en infraestructura verde urbana Cecil Konijnendijk. Esta regla plantea tres metas clave: que cada persona pueda ver al menos tres árboles desde su vivienda, que exista un 30% de cobertura arbórea en cada barrio y que todos los residentes tengan un espacio verde a menos de 300 metros de su hogar.
Participación ciudadana e innovación en el proceso
El plan ha sido elaborado con un amplio proceso participativo que ha involucrado a personal técnico, especialistas, empresas del sector y ciudadanía, en especial a la población más joven, mediante herramientas innovadoras para recoger propuestas.
El primer teniente de alcalde y concejal de Planificación Estratégica, Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, Carlos Tarife, destacó que “es muy importante ser el primer municipio de Canarias en contar con un Plan de Infraestructura Verde, un paso fundamental para el presente y futuro de la ciudad”.
Tarife añadió que “este trabajo se ha desarrollado desde el rigor técnico y la planificación, al margen del ruido y de los intentos de politización por parte de algunos colectivos, que no han contribuido de manera constructiva al avance de la ciudad”. Además, puso en valor “el enorme trabajo realizado por el personal técnico municipal en parques y jardines”.
Con la aprobación provisional del PIVB, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife da un paso firme hacia un nuevo modelo urbano basado en la sostenibilidad, la salud y la integración real de la naturaleza en la vida cotidiana urbana.





