El Gobierno de Canarias ha declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial, en la categoría de Técnica Artesanal Tradicional y con ámbito insular en Tenerife, el sistema de conducción del cultivo de la vid mediante cordón trenzado en el Valle de La Orotava. La decisión fue aprobada en Consejo de Gobierno por propuesta de la consejera de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, Migdalia Machín, quien destacó que este reconocimiento protege un valor patrimonial, etnográfico y paisajístico del norte de Tenerife.
Una técnica agrícola ancestral y singular en Canarias
La técnica del cordón trenzado consiste en formar largas parras entrelazando sarmientos de diferentes años que se atan con fibras vegetales o sintéticas. Estas estructuras quedan elevadas a unos 60-80 centímetros del suelo y se mantienen con horquetas de madera o hierro. El proceso manual de atado y arqueado tras la poda otorga a las parras una forma singular que distingue este método agrícola.
Esta práctica, exclusiva del Valle de La Orotava, representa una expresión cultural que trasciende la agricultura para convertirse en símbolo de la tradición vinícola y del paisaje tradicional de la comarca. Su origen se remonta probablemente al siglo XVI, y su continuidad hasta hoy lo convierte en un legado cultural profundamente arraigado en la memoria colectiva.
Protección y compromiso con la transmisión del legado
Según Migdalia Machín, el decreto reconoce el esfuerzo conjunto de agricultores, viticultores, bodegueros y del Consejo Regulador que han custodiado y transmitido el conocimiento de esta técnica durante generaciones. La protección como Bien de Interés Cultural permitirá valorar el trabajo manual que requiere y fortalecer las acciones para preservar esta manera tradicional de cultivo frente a métodos más mecanizados que amenazan su continuidad.
En la actualidad, el sistema del cordón trenzado constituye la forma predominante de conducción en la vid del Valle de La Orotava, empleándose en más del 70 % de las viñas en explotación. El paisaje agrícola resultante apenas ha cambiado en los últimos tres siglos, reforzando el carácter identitario y paisajístico del valle.
Un apoyo conjunto para revitalizar la viticultura local
El consenso entre el sector vitivinícola y las administraciones locales ha posibilitado impulsar iniciativas para revitalizar este cultivo tradicional y difundir su valor cultural. La declaración como Bien de Interés Cultural pretende ser un homenaje a quienes mantienen viva esta tradición y un estímulo para afrontar los retos actuales que enfrenta la actividad agraria en Tenerife.
Este reconocimiento consolida la importancia histórica y socioeconómica del cultivo de la vid y sus técnicas en el Valle de La Orotava, destacando su papel fundamental en la configuración del paisaje y en la identidad cultural de la isla desde hace más de cuatro siglos.




