Intervención urgente para evitar accesos en el mamotreto de Añaza
El Ayuntamiento de Santa Cruz ha activado la ejecución de una serie de obras de seguridad en el inmueble abandonado situado en la calle Mayántigo, en el barrio de Acorán, conocido popularmente como el mamotreto de Añaza. La firma del acta de replanteo esta misma mañana ha dado luz verde para que los trabajos comiencen durante esta semana.
El acto contó con la presencia de la concejala de Urbanismo, Zaida González, y de técnicos responsables de la obra, quienes coordinarán las actuaciones sobre el terreno. Según el alcalde José Manuel Bermúdez, “este es un paso más para asegurar un edificio que ya cuenta con un proyecto de demolición, que es el objetivo último de este Ayuntamiento”.
El regidor añadió que “mientras conseguimos llevar a cabo esa demolición, acometemos estas obras que buscan clausurar los accesos al edificio de forma definitiva”.
Medidas para sellar accesos y evitar riesgos
La concejala Zaida González explicó que las actuaciones urgentes contemplan la demolición de las rampas que conectan desde la planta cero hasta la cuarta, así como la retirada del acopio de tierra que permite acceder ilegalmente a la sexta planta. Además, se instalarán mallas electrosoldadas para sellar los puntos más vulnerables y evitar la entrada de personas.
La edil subrayó que “por fin finaliza el expediente de ejecución subsidiaria que dificultará el acceso a un inmueble que se ha convertido en un punto de altísimo riesgo”.
La creación de estas barreras pretende minimizar el peligro derivado del acceso incontrolado y la alta siniestralidad ocasionada por individuos que traspasan las protecciones existentes.
Inversión y fases del plan de intervención
Para actuar con rapidez, el Ayuntamiento declaró el procedimiento de emergencia en la contratación de los trabajos, que cuentan con una inversión estimada en 112.500 euros. El plan consta de cinco líneas principales: reparación del vallado perimetral, eliminación del acceso al sendero junto al vallado este, cancelación del acceso a la sexta planta desde el terreno, demolición de escaleras en las plantas 0 a 4, y el enrejado de los huecos accesibles en la fachada.
Esta última medida, valorada en 34.000 euros, cubrirá aproximadamente 930 metros cuadrados de vanos con mallas electrosoldadas y perfiles metálicos, para impedir de forma definitiva el paso al interior.
Historia y situación actual del edificio
El edificio, un gigantesco esqueleto de hormigón con planta en “Y” y 22 alturas, fue concebido en 1973 como un exclusivo complejo hotelero. Sin embargo, las obras se detuvieron al año siguiente tras la quiebra de la empresa alemana promotora.
Desde entonces se ha convertido en una ruina peligrosa que marca durante décadas el abandono y la degradación del litoral en la zona. La intervención actual intenta paliar los riesgos hasta que pueda ejecutarse finalmente su demolición.




