La Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Gran Canaria presentaron el 18 de mayo de 2026 el Plan de Recuperación del drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae), con una inversión de 1.095.607 euros. Este programa ha sido aprobado recientemente por el Ejecutivo autonómico y busca impulsar la conservación de esta especie endémica catalogada en peligro de extinción. Además, se constituyó un grupo de trabajo encargado de coordinar y supervisar las actuaciones previstas en el plan.
Presentación en el Jardín Botánico Canario
El acto tuvo lugar en el Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo, rodeado de ejemplares del drago, con la participación de Mariano H. Zapata, consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, y Raúl García Brink, consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo de Gran Canaria, además de técnicos de ambas instituciones implicados en el programa.
Durante su intervención, Mariano H. Zapata resaltó que “este plan supone un paso decisivo para asegurar el futuro de una de las especies más singulares y emblemáticas de Gran Canaria, mediante una estrategia basada en el rigor científico, la cooperación institucional y la planificación a largo plazo”.
El consejero añadió que “la coordinación entre administraciones será clave para garantizar el éxito de las actuaciones previstas, tanto en la recuperación de ejemplares y hábitats como en la conservación genética de la especie”. También recordó que la Consejería ha aprobado otros planes de recuperación para especies vegetales y animales endémicas, lo que demuestra “la sensibilidad de este Gobierno con la protección de la flora y fauna endémica de las islas”.
Medidas y objetivos del plan
Raúl García Brink indicó que el plan “supone un paso decisivo para proteger una de las especies más amenazadas y singulares de Gran Canaria, con actuaciones concretas para reforzar sus poblaciones y garantizar su conservación futura”. Entre las medidas previstas están “el control del ganado en las zonas de recuperación, la estabilización de ejemplares en riesgo y el refuerzo de la conservación genética”.
El Plan de Recuperación contempla aumentar la población silvestre, reforzar los núcleos existentes y crear nuevas poblaciones en zonas adecuadas de la isla. Se incluyen la plantación de ejemplares producidos en vivero, la conservación de semillas en bancos de germoplasma y el control de amenazas como la presión de herbívoros introducidos, la degradación del hábitat y fenómenos climáticos extremos.
El documento delimita más de 1.700 hectáreas como áreas críticas para la conservación del drago de Gran Canaria y establece una programación inicial de actuaciones para los próximos cinco años, con una inversión estimada superior al millón de euros.
Seguimiento y población actual
Se ha constituido oficialmente un grupo técnico integrado por representantes del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Gran Canaria para hacer el seguimiento periódico de las medidas y evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos. El horizonte de actuación se extiende a cinco años, aunque el plan continuará vigente hasta lograr la restauración buscada.
Actualmente, la población natural del drago de Gran Canaria es muy limitada y se concentra en los riscos de difícil acceso del suroeste insular. El último censo, realizado en 2023, contabilizó al menos 61 ejemplares silvestres principalmente en las zonas de Rampa de Tauro y Fataga-Vicentillos, sin superar el centenar de individuos.





