Antonia María Pérez, directora general de Programas Asistenciales del Servicio Canario de la Salud (SCS), presentó ayer el Programa de prevención y control de la enfermedad vascular aterosclerótica de Canarias en las jornadas ‘Enfermedades cardiovasculares: avanzando hacia una atención integral y continuada’. En este evento nacional, expertos de toda España abordaron la necesidad de fortalecer el diálogo estratégico y multidisciplinar para garantizar la continuidad asistencial en las patologías cardiovasculares, con especial foco en la coordinación entre Atención Primaria y Hospitalaria.
Claves para mejorar la atención cardiovascular coordinada
Durante su intervención en la mesa temática ‘Claves para una atención coordinada en enfermedades cardiovasculares’, Pérez compartió espacio con destacados profesionales como Maite San Saturnino, presidenta de la Organización de Asociaciones de Pacientes de la Fundación Española del Corazón; Montserrat Hernández, directora general de Cuidados y Calidad del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha; y Víctor Reyes, presidente de la Sociedad Española de Calidad Asistencial.
La representante del SCS subrayó la importancia de que todos los niveles asistenciales y agentes implicados adopten un modelo unificado de atención para que profesionales de Atención Primaria, Hospitalaria, enfermería y farmacia, entre otros, trabajen con objetivos comunes, criterios homogéneos y rutas claras para el seguimiento del paciente cardiovascular. En sus palabras, “es fundamental que la continuidad asistencial de las enfermedades cardiovasculares esté organizada mediante circuitos bien definidos y sistemas que faciliten la comunicación entre niveles y eviten duplicidades”.
Experiencia canaria en prevención y control vascular
Como muestra de esta organización, Pérez describió el Programa de prevención y control de la enfermedad vascular aterosclerótica de Canarias, actualizado por última vez en 2023. Este programa establece un abordaje ordenado que va desde el cribado de factores de riesgo hasta la valoración inicial y el seguimiento según el nivel de riesgo o la existencia de enfermedad vascular establecida.
La directora general destacó la corresponsabilidad profesional y organizativa como pilar fundamental para lograr una coordinación eficaz entre profesionales y niveles asistenciales, asegurando así la continuidad y calidad en la atención del paciente cardiovascular.





