Especialistas del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria alertan del riesgo de daños oculares por la exposición solar y recuerdan medidas para prevenir lesiones e infecciones
Riesgos de la exposición solar en el verano canario
Especialistas del servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, instan a la población a proteger la salud visual durante el verano, avisando del peligro que supone la exposición directa al sol durante el próximo eclipse del 12 de agosto de 2026.
Una afección frecuente es la queratitis actínica o fotoqueratitis, que causa quemaduras en la córnea por radiación ultravioleta. Sus síntomas aparecen horas después de la exposición y se manifiestan con dolor intenso, lagrimeo, enrojecimiento, inflamación de párpados y sensibilidad a la luz.
Durante el verano, el aumento de factores como el calor, la radiación solar, el aire acondicionado y el contacto con agua de piscinas o mar incrementan el riesgo de sequedad ocular, irritaciones, conjuntivitis, queratitis e infecciones.
Grupos vulnerables y complicaciones asociadas
Las dolencias oculares son más comunes en niños, personas mayores, usuarios de lentes de contacto y quienes padecen sequedad ocular o han sido sometidos a intervenciones oftalmológicas recientes. Además, quienes permanecen largas horas al sol también presentan mayor riesgo.
La exposición prolongada a los rayos ultravioleta se asocia con la aparición de cataratas, pterigium, pingüéculas y otras alteraciones en la superficie ocular. Se recomienda que la protección inicie desde edades tempranas, dado que los ojos infantiles no filtran la radiación con la misma eficacia que los adultos.
Los especialistas destacan que los ojos de los niños son especialmente sensibles y deben protegerse adecuadamente para prevenir daños a largo plazo.
Medidas preventivas recomendadas este verano
Entre las principales recomendaciones se aconseja evitar la exposición al sol en las horas de máxima intensidad y utilizar gafas de sol homologadas con marcado CE y filtros en grados 3 o 4, adecuados para actividades típicas del verano como la playa o la montaña.
Se recomienda también que el aire acondicionado no incida directamente en los ojos y el uso de lágrimas artificiales en caso de sequedad, especialmente para personas con lentes de contacto.
El contacto con el agua requiere precaución, usando gafas de natación o buceo para evitar irritaciones originadas por el cloro o la sal, y enjuagar los ojos con agua limpia tras el baño. Se debe evitar compartir toallas o tocarse los ojos con las manos sucias para prevenir conjuntivitis e infecciones.
Precauciones para usuarios de lentes de contacto y durante el eclipse
Los usuarios de lentes de contacto deben evitar bañarse con ellas para prevenir infecciones corneales graves, como la causada por acantameba, que resulta difícil de tratar y puede afectar la visión de manera permanente.
En vuelos largos, recomiendan retirar las lentes para evitar su deshidratación. Tampoco se aconseja tomar el sol con lentes puestas, ya que el calor y la falta de hidratación pueden ocasionar úlceras corneales o que la lentilla se adhiera a la córnea.
Ante el eclipse solar del 12 de agosto de 2026, los expertos alertan del peligro de mirar directamente al sol, ya que la disminución de luminosidad hace que la pupila se dilate y permita la entrada de una mayor cantidad de radiación, que puede causar retinopatía solar. Esta lesión afecta a la mácula, responsable de la visión central, y puede no presentar síntomas inmediatos, pero provocar daños irreversibles.
Los síntomas, que pueden manifestarse horas o días después, incluyen visión borrosa, manchas en el campo visual, deformación de imágenes y alteración de colores.
La única forma segura de observar el eclipse es con gafas o visores específicos que cumplan con la normativa EN ISO 12312-2 y cuenten con marcado CE. La observación debe ser breve e intermitente, y los niños deben hacerlo bajo supervisión adulta para garantizar el uso correcto.
Las gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados o filtros caseros no proporcionan protección segura. Para telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas se deben usar filtros solares específicos en la lente frontal, ya que las gafas de eclipse no protegen ante la concentración de radiación en estos dispositivos.




