La Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias ha impulsado un proyecto piloto de bienestar emocional en el IES Costa Teguise, ubicado en Lanzarote, que durante los últimos meses ha permitido detectar situaciones de riesgo entre el alumnado. Este programa, llamado El impacto emocional en el rendimiento académico, ha sido desarrollado por la pedagoga Alba Hernández y la logopeda y psicóloga Mariola Morales, y financiado por la Dirección General de Juventud.
El proyecto ha facilitado una detección temprana de diversas problemáticas emocionales que afectan al estudiantado, posibilitando la activación de protocolos de actuación en coordinación con la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes. La iniciativa busca integrar el bienestar emocional como un componente esencial para el aprendizaje y convivencia en el entorno escolar.
Vinculación entre bienestar emocional y rendimiento académico
Para Daniel Morales, director general de Juventud, “esta experiencia no solo ha generado resultados, sino que ha puesto de manifiesto algo que ya está ocurriendo en las aulas: el bienestar emocional del alumnado está directamente vinculado a su aprendizaje, a su conducta y a la convivencia escolar, y requiere una respuesta real”. Además, ha destacado la colaboración activa del IES Costa Teguise, “un centro que ha mostrado una implicación comprometida, posicionándose como referente en la integración de la salud emocional en el ámbito educativo”.
El programa ha trabajado en fortalecer la resiliencia del alumnado, fomentando su capacidad para afrontar retos y superar dificultades a través de estrategias adaptadas a cada estudiante. También ha impulsado la empatía y el respeto hacia la diversidad cultural, funcional y social, promoviendo relaciones positivas, cooperación y un sentido de verdadera inclusión. De esta manera, se ha fomentado la creación de entornos escolares basados en la confianza, el apoyo y la equidad, donde todo el alumnado se siente valorado y motivado a participar.
Impacto en la comunidad educativa y objetivos de desarrollo sostenible
La experiencia ha puesto de relieve que el bienestar emocional es un factor determinante en el rendimiento académico, la participación en el aula y la convivencia. Este aspecto no es un complemento sino una dimensión inseparable del desarrollo personal y educativo del alumnado. Asimismo, se ha constatado que el profesorado afronta a diario retos relacionados con la gestión emocional en las aulas, por lo que la incorporación de programas especializados se presenta como un apoyo fundamental que complementa y refuerza la labor docente.
El proyecto ha mantenido un enfoque inclusivo, adaptado a la diversidad del alumnado, incluyendo las Aulas Enclave mediante apoyos visuales, dinámicas cooperativas y materiales accesibles. Este método garantiza la participación activa de todo el alumnado y reduce las barreras que pueden causar desigualdad.
Los resultados iniciales muestran avances en la capacidad del alumnado para identificar y expresar sus emociones junto con una mejora en el clima del aula, generando espacios más seguros, saludables y participativos. La iniciativa contribuye directamente a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): al ODS 3 (Salud y Bienestar) impulsando la resiliencia y la gestión emocional; al ODS 4 (Educación de Calidad) promoviendo una enseñanza inclusiva y equitativa; al ODS 10 (Reducción de las Desigualdades) garantizando oportunidades para todos; y al ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas) fomentando la convivencia positiva y la resolución pacífica de conflictos.





