La población de guirres en Lanzarote muestra señales de recuperación con la reproducción exitosa en 2026 de la pareja que anidó por primera vez en el Parque Nacional de Timanfaya en 2022, después de más de dos décadas sin presencia confirmada. Este hecho representa un avance importante para la conservación de esta especie emblemática en las islas.
Reproducción y seguimiento de la pareja
La reproducción de esta pareja comenzó a principios de enero de 2026 en el mismo lugar de nidificación que eligieron hace dos años. Según explicó Walo Moreno, técnico de campo con más de catorce años de experiencia en el estudio del guirre, durante las primeras semanas los ejemplares se dedican a elegir la cueva para reproducirse, reforzar su relación con vuelos conjuntos y aparearse frecuentemente.
La incubación dura 42 días y es la etapa más delicada, en la que ambos padres participan casi por igual. La puesta consta de un máximo de dos huevos. Es fundamental evitar ruidos y molestias causadas por humanos, vehículos o perros, ya que estos pueden provocar que los guirres abandonen el nido, dejando los huevos sin protección y condenados a bajas probabilidades de supervivencia.
Los expertos insisten en que “es fundamental que, especialmente durante la época de nidificación, respetemos las señalizaciones, no salgamos de los senderos y disfrutemos de la naturaleza en silencio”. De este modo, añadieron, “podremos ver al pollo volando setenta días después de la eclosión junto a sus progenitores”.
Estado de conservación y avances en Canarias
El consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, Mariano H. Zapata, calificó la noticia como “una excelente noticia para Canarias y para la conservación de nuestra biodiversidad”. Zapata destacó que esta reproducción aporta indicios de “un repunte en la recuperación” de la especie en Lanzarote, que complementa el crecimiento sostenido registrado en Fuerteventura en las últimas décadas.
El guirre canario (Neophron percnopterus majorensis) es una subespecie única, morfológica y genéticamente distinta, adaptada a la aridez de las islas, con alas más largas y pico más fuerte, según el estudio de 2002 dirigido por el investigador José Antonio Donázar. Este buitre carroñero es el único de todo el archipiélago y la región macaronésica.
Actualmente, la población de guirres se está recuperando con un crecimiento anual estimado de entre 30 y 40 nuevos ejemplares, gracias a las medidas de conservación aplicadas por el Gobierno de Canarias y los Cabildos. Sin embargo, la tasa de productividad apenas alcanza el 40%, lo que significa que sólo cuatro de cada diez parejas inician con éxito un pollo viable.
Importancia cultural y ecológica
La presencia del guirre tiene también un valor cultural y toponímico importante en Canarias. En Lanzarote, por ejemplo, da nombre a una de las Calderas Quemadas, que forman parte de la cadena volcánica vinculada a la erupción histórica del Parque Nacional de Timanfaya.
Los expertos recuerdan que la recuperación de esta especie depende en gran medida del respeto de la ciudadanía hacia su hábitat, especialmente en los momentos críticos de reproducción. La colaboración de todos es esencial para garantizar que el guirre siga volviendo a criar en Lanzarote y mantenga su papel en el ecosistema canario.






