El Tribunal Supremo ha ratificado la condena impuesta a Luis Jorge M. E., un fotógrafo de Las Palmas de Gran Canaria, por fotografiar desnudas o en poses sexuales a 41 jóvenes, de las cuales 35 eran menores de edad. Los hechos, cometidos entre 2013 y 2018, consistían en hacerles creer que participaban en sesiones profesionales para acceder al mundo del modelaje.
La Sala de lo Penal desestimó el recurso de casación presentado por el condenado, que solicitaba la nulidad del juicio y del registro en su domicilio, argumentando que la defensa fue apartada y que no existía justificación para el registro. El Supremo resolvió que la defensa tuvo acceso al sumario cuando se levantó el secreto y que la entrada en la vivienda fue proporcionada para investigar delitos graves contra menores.
Condena y modificaciones judiciales
El fallo del 24 de noviembre de 2021 consideró culpable a Luis Jorge M. E. de 35 delitos de pornografía infantil, 9 de ellos agravados por implicar menores de 16 años. El acusado dirigía la Agencia Moodels Canarias, desde donde gestionaba las sesiones fotográficas.
El tribunal impuso una pena definitiva de 15 años de prisión efectiva, el máximo legal permitido, tras reducir la sentencia inicial de 97 años dictada por la Audiencia Provincial. Además, estableció una prohibición de acercamiento a las víctimas, pero limitó esta medida solo a las personas que la solicitaron expresamente, corrigiendo así la extensión generalizada de la orden que se había aplicado inicialmente.
Respecto a las indemnizaciones, el Supremo revocó el pago uniformado de 175.000 euros y las ajustó de forma individual, oscilando entre 1.000 y 4.000 euros por víctima. También confirmó cinco años de libertad vigilada y la inhabilitación para ejercer profesiones con menores durante 19 años.
Metodología y denuncia
Según la Fiscalía Provincial, el fotógrafo prohibía que los padres estuvieran presentes durante las sesiones y engañaba a las modelos con contratos en los que se garantizaba que no habría imágenes eróticas ni desnudos. Sin embargo, tomaba fotografías de alto contenido erótico, incluso de menores de edad, a quienes ofrecía colaboraciones gratuitas para promover su carrera en la moda.
En algunos casos, las víctimas se resistieron a sus pretensiones. Una joven, entre 2013 y 2015, fue insistida repetidamente para posar desnuda hasta que finalmente accedió, mientras que otra menor de 14 años se negó a desnudarse. La investigación policial comenzó en febrero de 2018 tras la primera denuncia.
Impacto y alcance del caso
El fallo judicial destaca que la conducta del condenado afectó a múltiples menores y que existían suficientes indicios para presumir la comisión de delitos graves de pornografía infantil. La sentencia busca garantizar la protección efectiva de las víctimas y evitar vulneraciones del principio acusatorio limitando las medidas cautelares a quienes expresamente las soliciten.







