El Barranco de Agua de Dios, en Tegueste, cuenta con un conjunto de cuevas naturales de gran valor arqueológico que sirvieron como espacios funerarios y de habitación durante la época guanche. Entre ellas destaca la Cueva de Los Cabezazos, objeto de la quinta campaña de excavaciones financiada por el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Tegueste. El equipo científico de la Universidad de La Laguna (ULL) ha extendido sus investigaciones a otras cavidades del barranco para determinar si esta cueva fue el eje central del poblamiento aborigen en la zona.
Los análisis recientes sitúan la ocupación guanche en este entorno entre los siglos VI y XV d. C. Sin embargo, para precisar el inicio, consolidación y final del uso del barranco por los antiguos habitantes, resulta necesario comparar los materiales arqueológicos hallados en las distintas cavidades mediante un estudio sistemático.
Estudios interdisciplinarios con materiales del siglo XX
La investigación plantea obtener secuencias cronológicas completas desde una perspectiva interdisciplinar y multidisciplinar. Por ello, el equipo interviene en varias zonas del barranco y revisa los materiales recuperados en el siglo XX por el arqueólogo Luis Diego Cuscoy, actualmente conservados en el Museo de la Naturaleza y la Arqueología (MUNA). Esta combinación ayudará a comprobar si la Cueva de Los Cabezazos fue realmente el punto vertebrador del asentamiento guanche.
El director general de Cultura y Patrimonio Cultural, Miguel Ángel Clavijo, visitó el yacimiento acompañado de los codirectores del proyecto Paloma Vidal, Emilio Vacas y Salvador Pardo para conocer los avances. Clavijo destacó que «impulsar la ciencia desde las universidades públicas canarias es una obligación, pero también un compromiso firme». También recalcó que los resultados de esta investigación arqueológica «nos darán las claves sobre el antiguo poblamiento del archipiélago».
Colaboraciones internacionales y huellas de uso
Un aspecto relevante del proyecto es su colaboración con especialistas internacionales, como la Universidad de Basilea, que aplica el análisis funcional o traceología para estudiar los restos arqueológicos de la Cueva de Los Cabezazos. La investigadora Dorota Wojtczak explicó que «las piedras encontradas son muy importantes porque cada una nos cuenta una historia». Bajo el microscopio se examina la materia prima, su producción y utilización para entender las estrategias de supervivencia y actividades diarias de la población guanche.
Entre las piezas analizadas se cuentan herramientas elaboradas en basalto, obsidiana y punzones de hueso animal. Para Wojtczak, esta diversidad «indica que las actividades que desarrollaban los antiguos habitantes de Tenerife en este entorno eran complejas».
Formación y compromiso con el patrimonio
Desde 2023, este proyecto arqueológico también ha tenido un notable valor docente, ya que se ofrecen prácticas de voluntariado a estudiantes del Grado en Historia de la ULL. Esta quinta campaña ha sido la más concurrida, con una veintena de participantes. Además, los hallazgos están alimentando directamentela elaboración de Trabajos de Fin de Grado (TFG), Máster (TFM) y tesis doctorales centradas en el análisis de los materiales del yacimiento.
Este programa forma parte del compromiso del Gobierno de Canarias para conservar y difundir el legado histórico del archipiélago, en cumplimiento con los principios y objetivos establecidos en la Ley 11/2019, de 25 de abril, de Patrimonio Cultural de Canarias.




