El director general de Juventud del Gobierno de Canarias, Daniel Morales, participó en la clausura del programa de inclusión sociolaboral Raíces del Cambio en Lanzarote, una iniciativa impulsada por el Cabildo Insular y la Fundación Martínez Abolafio, con la colaboración del Gobierno de Canarias y financiación europea. Este proyecto se orienta a la formación y empleo de jóvenes y colectivos vulnerables en sectores estratégicos de la isla.
Daniel Morales destacó que el programa promueve la inclusión sociolaboral de jóvenes en riesgo de exclusión, a través de formación práctica en agricultura ecológica y jardinería sostenible, además de fortalecer sus competencias personales y profesionales. Según afirmó, “es un buen ejemplo de alianza entre instituciones públicas, tercer sector y empresas privadas para construir un tejido social más competitivo y sostenible”.
Garantía Juvenil y la financiación del proyecto
Este programa se enmarca dentro de la Garantía Juvenil, que dispone de una financiación aproximada de dos millones de euros, afirmó Morales. Añadió que este presupuesto permite generar empleo para jóvenes cualificados y desarrollar proyectos sociales de impacto en Canarias, incluyendo acciones para la prevención de violencia de género y la creación de espacios de diálogo y encuentro juvenil.
Raíces del Cambio combina la formación teórica y práctica en entornos reales como fincas locales y empresas del sector turístico y alimentario. En su edición más reciente, se impartió un programa intensivo de cuatro semanas para capacitar a jóvenes en oficios relacionados con la agricultura regenerativa, la frutería y la jardinería sostenible.
Atención a jóvenes en situación vulnerable
El proyecto nació como respuesta a la situación de vulnerabilidad social de muchas personas en Lanzarote, especialmente jóvenes menores de 30 años y otros perfiles en riesgo de exclusión, afectados por desempleo, drogodependencia, carencia de recursos o tutela administrativa.
Raíces del Cambio ofrece una oportunidad real de desarrollo personal y empleabilidad mediante el aprendizaje práctico en contacto con la tierra, al mismo tiempo que fortalece las habilidades transversales de los participantes. De esta manera, se contribuye a mejorar la inclusión laboral y social de estos colectivos.





